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mano5chi
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Acerca de:La niebla [Stephen King]
Ventajas:Lo metafóricos que resultan los elementos sobrenaturales de los dos primeros relatos
Desventajas:Algunos pasajes del último relato son bastante aburridos
En ocasiones, Stephen King, el célebre escritor estadounidense de terror, puede parecer una versión literaria de esos programas del corazón que emiten a todas horas en Telecinco: poca gente confiesa abiertamente verlos, pero siempre alcanzan unas audiencias (volumen de ventas, en este caso) estratosféricas.
Mientras que, a lo largo de los años, la editorial Plaza y Janés ha dejado de editar la obra de autores de temática similar como Dean Koontz, John Saul o Clive Barker, un paseo por cualquier librería sirve para demostrar que, incluso a día de hoy, Stephen King sigue siendo un superventas en nuestro país. ¿Por qué si no iban a seguir reeditándose sus obras sin cesar?
Claro que esta seguridad en las ventas ha llevado a los responsables de esa editorial algunos desmanes de difícil justificación. Así, Skeleton Crew (1985), segunda antología de composiciones breves del autor de Maine, fue dividida en tres volúmenes en su traducción al castellano. A saber, Historias Fantásticas, La Expedición y La Niebla.

Mientras encuentro tiempo y ganas para hablaros de los relatos incluidos en Historias Fantásticas y La Expedición, disfrutad de mi comentario acerca de los tres que aparecen recopilados en La Niebla.

-La Niebla: Se trata del relato más extenso del volumen (198 páginas) y narra la aventura de David Drayton, un pintor de cierto éxito que vive en una cabaña situada en los bosques del oeste de Maine junto a su mujer, Stephanie, y a su hijo de cinco años, Billy. Cierto día de verano, una tormenta inusualmente fuerte se abate sobre la zona. A la mañana siguiente, después de que la tormenta haya pasado, un denso banco de niebla rodea la comarca.
Siguiendo los mandatos de su esposa, David, acompañado de Billy y de un vecino algo estúpido y pomposo llamado Brent Norton, se dirige al supermercado de la ciudad para hacer algunas compras. Antes de que David tenga tiempo de completar sus encargos, la niebla avanza hasta rodear el establecimiento. Y cuando queda claro que en la niebla viven criaturas sobrenaturales capaces de segar la vida de los que se internen en ella en tan sólo un segundo, los clientes del supermercado son conscientes de que solamente podrán salir bien librados si permanecen unidos y trabajan en equipo. Algo que, por desgracia, no parece encontrarse entre las inclinaciones naturales de los seres humanos.

-El Mono: Este relato, que se alarga durante 52 páginas, tiene como protagonista a Hal Shelburn, un técnico informático que está pasando por una mala racha. Hace tiempo perdió su empleo. Y aunque consiguió encontrar uno nuevo, tuvo que aceptarlo ganando un sueldo más bajo. Como consecuencia, su familia está hecha un desastre. Terry, su esposa, cada vez toma más Valium y su hijo mayor, Dennis, de tan sólo 12 años, ha comenzado a consumir marihuana.
Pero el golpe definitivo llega después de la muerte de su tía Ida, la mujer que se hizo cargo de Hal cuando murió su madre, siendo aún muy pequeño. Mientras Hal y su familia se encuentran revisando el desván de la casa de sus tíos para poner un poco de orden, Dennis encuentra un siniestro mono de juguete de esos que tocan los platillos que tienen en las manos cuando se les da cuerda. Hal consigue reprimir a duras penas un grito de terror. No sólo porque tiró el muñeco a un pozo abandonado cuando tenía nueve años para deshacerse de él, sino también porque, aunque aparentemente se trata de un juguete roto, de vez en cuando, el mono hace sonar sus pequeños platillos. Y cuando eso ocurre, alguien cercano a Hal muere en extrañas circunstancias.

-El Atajo de la Señora Todd: La narración más breve de la terna (34 páginas) nos sitúa en la pequeña población de Castle Rock (Maine), donde un par de ancianos, Dave y Homer, conversan acerca de los viejos tiempos. Poco a poco, la conversación vira hacia el tema de la desaparecida Ophelia Todd, primera esposa del potentado veraneante Worth Todd. En su calidad de guarda de la casa de los Todd, Homer confiesa haber trabado amistad con la señora poco tiempo antes de que desapareciera. Un Dave cada vez más atónito escucha, por boca de Homer, la afición que tenía la señora Todd por recorrer carreteras secundarias y pistas forestales al volante de su Mercedes deportivo para encontrar atajos. Pero cuando, cierto día, la señora Todd comunicó a Homer que era capaz de desplazarse de un punto concreto de Maine a otro haciendo menos kilómetros que los que unían esos dos puntos en línea recta, el guarda estuvo seguro de que algo andaba mal. Los atajos de la señora Todd eran hermosos, pero también resultaba demasiado fácil perderse.

El primer relato (aunque más bien habría que llamarlo novela corta) ha pasado a la historia como uno de los textos más apetitosos de Stephen King para los responsables de la industria de Hollywood. Finalmente, los rumores sobre una adaptación a la gran pantalla, que venían prolongándose por espacio de décadas, se plasmaron en el año 2007, cuando se estrenó un film homónimo, dirigido por Frank Darabont.
Y es que, con independencia del acierto de esta película en cuestión (he oído rumores de todo tipo, pero aún no he encontrado un rato para verla), no se puede negar que La Niebla está escrito con un estilo decididamente visual. El fenómeno que marca la irrupción de lo extraño en la vida de los protagonistas (una niebla blanca, uniforme y de contornos demasiado regulares), los ataques de los monstruos y algunos detalles coloristas de ciertos personajes principales (los ojos verdes de Amanda, la vestimenta de la señora Carmody), entre otros aspectos, convierten a este texto en una obra que pedía gritos ser adaptada al cine. Aquellos que opinan que Stephen King publica sus novelas pensando en los ingresos que le proporcionarán las películas subsiguientes, encontrarán aquí un argumento a favor.
Fuera de esto, encontramos una historia clásica dentro de la producción de su autor. Digo clásica en el sentido de que tiene como protagonista al típico héroe sencillo y santurrón afincado en Maine (véase Johnny Smith, de La Zona Muerta o el sheriff Pangborn de La Tienda), el elemento terrorífico aparece en un ambiente cotidiano con cierta naturalidad (un supermercado) y el final es abierto y puede tomarse como esperanzador.
La particularidad que ejerce de elemento distintivo de La Niebla (junto con su poderío visual) consiste en una intención más firme de lo habitual por parte del autor en mostrar no tanto lo sangrientos que pueden ser los monstruos sino, sobre todo, lo peligrosos que pueden volverse los humanos ante una situación que les sobrepasa.
Así, La dinámica que se establece entre las personas que quedan aisladas en el supermercado (un grupo de gente que no cree que haya amenaza alguna, otro que se deja llevar por el fanatismo, otro que enloquece a las primeras de cambio, otro más que opta por el suicidio) se antoja fascinante y sobrecogedora, justificando de sobra el tiempo empleado en leer esta novelita.

El segundo cuento se percibe como mucho más intimista que ese mosaico de reacciones humanas ante una amenaza externa que es La Niebla. En esta ocasión, el elemento terrorífico central (un juguete de cuerda) funciona como una metáfora del alma atribulada de su protagonista absoluto, Hal Shelburn.
King tira de su fondo de armario autobiográfico para construir a un personaje marcado por el abandono de su padre cuando era un niño. A lo largo de la narración, el lector se siente devastado por la profunda tristeza que desprende la infancia de Hal, cuya nota predominante es la terrible sensación de abandono acentuada con cada nueva muerte (su niñera, su madre, amigos íntimos…).
El juguete de cuerda simboliza las inseguridades de Hal para con la figura y el rol paterno. Cuando muere su tía, el mono reaparece para recordarle que está perdiendo a su familia. De este modo, el relato desgrana con maestría los esfuerzos de Hal por sobreponerse a sus complejos como padre, por lograr ser para su mujer y sus hijos el digno cabeza de familia que él no tuvo. Un cuento interesante de tono triste, con abundante tensión y una riqueza psicológica muy notable.

El último relato supone, además de una historia plagada de toques fantásticos, un suave cierre para este volumen. En él encontramos el registro más bucólico de Stephen King. Sus palabras nos transportan a los bellos paisajes boscosos del oeste de Maine, donde se nos describe con detalle la vida de los veraneantes y las costumbres de los cazadores.
El carácter de Ophelia Todd aparece como reflejo de esta naturaleza salvaje y exuberante. Una joven esposa lo bastante amable y generosa para volcarse con la comunidad de Castle Rock pero, al mismo tiempo, abandonada por su marido, siempre ocupado con los negocios. Quizá las ansias de la señora Todd por buscar atajos sean consecuencia de este abandono mostrado solapadamente. Atajos que la llevan a transitar por los territorios, embriagadores y terribles, de la libertad absoluta y la imaginación.
Tal vez no se trate de un cuento destacado dentro de la inmensa producción de su autor, pero rezuma amabilidad, nostalgia y un sutil espíritu feminista. Una digna conclusión a un trío de relatos llenos de buenas cualidades.
Fecha:15:36:15 26/08/11
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Categorías:Ocio y cultura