Un tres estrellas que parece una pensión de mala muerte

Acerca de:Hotel Excelsior [Lisboa]
Ventajas:lo dicho
Desventajas:lo dicho
El Excelsior Hotel de Lisboa no fue una buena experiencia para nosotros.

Nada más entrar en la recepción ya me vinieron ganas de dar la vuelta. Era una recepción que necesitaba una reforma. Me recordaba los edificios construidos en los años sesenta o setenta que te puedes encontrar en muchas ciudades españolas sin reformar. Mi segunda decepción fueron los ascensores: eran viejos y estaban descuidados. Mi tercera decepción fue la habitación. ¡Estaba en un tres estrellas? Por favor... Hay pensiones que tienen mejores habitaciones.

Nos encontramos en un cuarto sin otra ventana que no fuera el ventanuco que había casi a la altura del techo. Ni que decir que la iluminación era escasa. Pero, aún con poca iluminación, reparabas en la vieja moqueta, en las manchas que había por las paredes, en el viejo mobiliario. Mi marido fue al minibar por una cerveza y se lo encontró desenchufado. El enchufe no funcionaba.

Intenté consolarme mirando las sábanas. Parece que había algo de limpieza. ¿Dije limpieza? Pues tampoco había. A la mañana siguiente cuando iba ducharme una manada de cucarachas se cruzó en mi camino. Casi me desmayo. Casi agradecí el ruido que había en el cuarto de baño. No sé de dónde procedía, pero contribuyó a que no se fueran los sentidos.

Estuvimos dos días. Mi marido buscó otro hotel más céntrico. El Excelsior está a unos 20 minutos de la plaza de Rosio.

Tuvimos tiempo a tomarnos un desayuno. Estaba a la altura de las incomodidades del hotel. Mucha bollería, un café que sabía a rayos y yogures. Nada de fruta y nada de zumos. Los cereales también brillaban por su ausencia.
Fecha:09:30:06 28/10/10
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Votos:no disponible.
Categorías:Viajes