Una ciudad marroquí con pasado español

Acerca de:Larache [Marruecos]
Ventajas:dichas
Desventajas:dichas
En los últimos años, cuando vamos a Marruecos, elegimos ciudades menos visitadas por los turistas extranjeros. Una de estas ciudades tranquilas del país vecino que más me gustan es Larache. Está a unos 50 kilómetros al sur de Asilah. Larache me sorprendió con la españolidad que aún conserva en sus calles, las cuales no hace muchos años que han cambiado sus nombres del español al árabe.

Notas el pasado español de Larache sobre todo en la arquitectura. Nuestros antepasados dejaron buenas construcciones. Larache perteneció a España hasta mediados del siglo XX. No hace tiempo que estábamos bajo la misma bandera. Fue una pena para ellos que no siguieran con nosotros. Les hubiera ido mejor.

Ahora Larache es una ciudad en la que ves mucha pobreza cuando dejas atrás las dos o tres calles donde vive la gente más pudiente. Paseamos por la place de la Libération. Es donde están la mayoría de los alojamientos. A nosotros nos habían hablado de dos o tres pensiones que merecían la pena. Seguimos nuestro camino hacia la plaza mayor, continuamos por la rue Mohammed Ben Abdellah y acabamos cogiendo un par de habitaciones en el Hotel España. Está en la plaza de la Libération. Es un hotel muy español y no sólo por el nombre. Te tratan como si fueras de la casa.

No tuvimos problema con las comidas. Los desayunos los hicimos en el hotel: zumos de naranjas recién exprimidas y unas exquisiteces en dulces que me hicieron decir no al bacon que no perdona mi marido. Lejos de mí los huevos y el bacon cuando tengo unos dulces, unos pasteles, que me hacen olvidar el nutritivo desayuno inglés que tampoco faltaba en el Hotel España de Larache. Las comidas del mediodía y las cenas las hicimos en los restaurantes que hay allí mismo. Se come bien y se come barato. En el Restaurante Lixus nos dimos un festín de mariscos a precio tirado. Pero no todo fue comer marisco. Algún día tocó la omelette francesa. A mi marido le encantaron los filetes de pez espada. En los restaurantes marroquíes suelen servir mucha fruta. Los restaurantes españoles deberían copiar la costumbre de los restaurantes de Larache de poner fruta como postre.

Nosotros alquilamos un coche para movernos por Larache y alrededores. Veníamos de Tánger. Fue un alivio llegar a Larache. Tánger es una ciudad muy caótica, con mucho turista, con mucho vendedor agobiante. Si no llevas coche y quieres moverte en trasporte público, casi es mejor ir en autobús. Hay autobuses de Larache a Tánger, vía Asilah, y también hay servicio de autobús diario a Fez.

Os recomiendo visitar Larache. No faltan puestos callejeros y tiendas donde comprar artesanía. Pero lo mejor de Larache son sus calles, llenas de pasado español y de Historia. Miras las fachadas de los edificios y te imaginas a tus propios antepasados en aquellas viviendas de altos techos y estancias amplias. Supongo que yo misma habré tenido algún abuelo lejano por el fascinante Marruecos. Mi marido dice que desciende de un general de Valladolid que se fue a las guerras de Marruecos.
Fecha:13:44:46 02/08/20
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Categorías:Viajes