Una posada en la casa de la nuera del pintor Velázquez

Acerca de:Posada de San José [Cuenca]
Ventajas:dichas
Desventajas:dichas
Pura austeridad encontramos en la Posada de San José en Cuenca. Me sentí como una monja en una habitación de paredes desnudas, techo con vigas de madera a la vista y ventana minúscula. En esta casa rural vivió en su día la nuera del pintor Velázquez. Supongo que era una señora bastante aburrida.

La casa es grande. Tiene seis plantas repletas de muebles antiguos, objetos curiosos y algunas telas de valor, si para ti tienen valor los viejos trapos. Lo peor son los escalones. Mi marido los llamaba escalones rompepiernas. No le faltaba razón. Con tanto escalón malo para subir y peor para bajar no necesitamos gimnasia. Las barreras arquitectónicas nos servían para hacer ejercicio físico. Las ventanas se vuelven ventanucos en todas partes. Casi tuve sensación de claustrofobia. En una reforma reciente quitaron las alacenas viejas dejando los huecos para que imagines las alacenas quitadas.

Lo mejor de esta casa rural llamada Posada de San José es lo bien que despiertas cuando vas a desayunar en un comedor sustentado en el vacío. Entre las terrazas con vistas al precipicio y el café de pucherete se te olvida el sueño.

La posada es tan austera que no te ofrecen ni un televisor. Casi te asombras de que haya unas lamparitas de luz eléctrica. Nosotros cogimos una habitación en dos niveles. No fue un acierto. Mi marido por la mañana casi rompe una pierna. Se había olvidado del escalón que lo separaba de la zona de estar del cuarto. Afortunadamente, todo quedó en un susto. Mi suegra no me hubiera perdonado nunca si regreso con su hijo herido tras un fin de semana romántico.

Os recomiendo, pese a sus desventajas, la Posada de San José. Ofrece una experiencia austera más acorde con viejos tiempos que con tiempos modernos. También ofrece una buena ubicación en Cuenca. Mi santo y yo paseamos por los alrededores. Nos acercamos andando hasta la Catedral, la plaza Mayor, nos fuimos adentrando por una calle estrecha que bordea la hoz del Huéscar. La catedral es del siglo XII. Se le nota la antigüedad en la fachada. Desde la catedral nos acercamos a ver el Puente Colgante y las Casas colgadas. Mucho precipicio para mí. Nunca viviría en una casa colgada.
Fecha:14:55:46 27/07/21
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Categorías:Viajes