Hotel La Bienvenida en Bienvenida, Badajoz: un hotel a diez kilómetros

Acerca de:Hotel La Bienvenida [Badajoz]
Ventajas:dichas
Desventajas:dichas
La Bienvenida, en Bienvenida, Badajoz es un hotel con mucho encanto en el que pasamos unos días muy tranquilos con las niñas. A mi chico le gusta el campo. Si fuera por él, compraríamos una casa en una aldea perdida. No se da cuenta de los gastos que nos supondría. Resulta más cómodo y más barato alojarse en un hotelito rural y disfrutar de la naturaleza sin necesidad de trabajar en un jardín para tenerlo tan cuidado como estaba el jardín que rodeaba la Bienvenida. Era un jardín cuajado de olivos e higueras. Me encantó. A mis niñas les llamaba la atención que tuvieran tantas higueras. Les explicamos que la higuera es un árbol que se multiplica solito. Plantas uno y va echando rebrotes como por arte de magia.

El edificio de este hotelito rural tiene un tejado de teja que le hace muy bonito. Las paredes son de adobe y de piedra. Es una casa señorial de pueblo, eso sí, bien restaurada para que a los huéspedes no nos falten comodidades. Las habitaciones que alquilan están en lo que antaño fue un conjunto de cuadras, cobertizos, bodegas y la almazara del siglo XVII.

En el interior de este hotel rural encuentras una decoración de grandes tapices, piezas de filigrana y bargueños de marquetería. En nuestra habitación había un tapiz religioso, con la imagen de una virgen, que casi me hace volver a abrazar el catolicismo. Me sentí pecadora mirando la imagen. Mi chico decía que podíamos pedir otra habitación. No lo hicimos porque me daba vergüenza decir que quería cambiar de cuarto porque me ponía nerviosa la virgen que había colgada de una pared. Además, la habitación que estaba libre ya la habíamos descartado cuando vimos que tenía el cuarto de baño integrado en el mismo espacio de la alcoba. No me gustan los cuartos de baño metidos en la habitación. No tienes intimidad. Puede valer cuando te alojas sola, pero ni para esas situaciones. Yo necesito el cuarto de baño separado por un tabique.

Aprovechamos nuestra estancia para conocer un poco los alrededores. Llevamos a las niñas a ver el Monigote, el pico más elevado de la Sierra de Bienvenida. Está a diez kilómetros. También nos acercamos hasta Villafranca de los Barros, a unos cincuenta kilómetros. En Villafranca compré unos cacharros de alfarería para mi madre. Le encanta todo lo que hacen artesanalmente en barro.

Os recomiendo el Hotel La Bienvenida. Estás como en la casa de una tía abuela del Badajoz rural. Tienes toda la tranquilidad del mundo. Yo volvería hoy mismo.
Fecha:08:38:01 18/04/19
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Votos:no disponible.
Categorías:Viajes